Lo nuestro empieza como jugando allá por el año 81, reuniendo los fines de semana a la muchachada que tenia entre diez y quince años que trabajaba en la calle lustrando zapatos, cuidando coches o vendiendo cosas en los ómnibus. Ahí tomo el nombre TACURU, porque así se llama una hormiga pequeña y trabajadora. Reuníamos a los gurises para jugar, darles catequesis o tener algún momento de formación y merienda”. Con esas palabras, el entonces director de esta presencia salesiana, SDB comenzó su exposición con motivo de recibir el premio a los Derechos Humanos por parte de la Comisión de Derechos de la Junta Departamental de Montevideo en el año 1995.



La Zona (+)

 

La presencia del Movimiento Tacurú (obra social salesiana) esta inserta en una zona suburbana de la ciudad de Montevideo que presenta como principal característica la precariedad de recursos materiales disponibles para la supervivencia cotidiana de su gente. Como espacio cultural presenta además, una fisonomía particular, ya que allí se agrupan personas llegadas desde diferentes lugares de la ciudad con practicas culturales propias que generan a la interna del mismo una mezcla de identidades que enriquecen la tarea educativa y social que se desee emprender. Como zona sufre la discriminación y el estigma social de la exclusión, asociando a su población muchas de las veces, a practicas de supervivencia no aceptadas por la sociedad en su conjunto, hecho que determina la disminución de oportunidades para una vida digna.
 
Podemos decir que en esta zona vive una población joven que encuentra escasos lugares donde poder expresar y desarrollarse. Con escuelas superpobladas, carencia de espacios deportivos y recreativos y ausencia de suficientes ofertas de formación para el trabajo, Tacurú se transforma en una importante respuesta para su crecimiento. 


Los Proyectos (+)

 

Movimiento Tacurú esta presente en dos obras ubicadas sobre la calle principal de la zona Br. Aparicio Saravia y prácticamente en ambos extremos de su área de influencia.

Volcada hacia el oriente se encuentra la Escuela de Oficios Don Bosco que ofrece cursos gratuitos de capacitación en carpintería, cocina, corte y confección, electricidad e informática a mas de 240 adolescentes que culminada la escuela primaria continúan su formación curricular en la misma. Dicho espacio formativo es el único presente en la zona de inserción de nuestra organización.

En sentido contrario a la misma, encontramos en el otro extremo del barrio La Casa Tacurú que brinda oportunidades de socialización y formación en valores, para niños, adolescentes y jóvenes de la zona. Dentro de ella se desarrollan El Oratorio Festivo y Centro Juvenil que durante los fines de semana convocan a mas de 120 niños y jóvenes nucleados a partir de la actividad pastoral donde se privilegia lo asociativo recreativo completando y madurando los compromisos apostólicos.

En tanto que en el resto de los días de la semana funcionan los Proyectos de Apoyo Pedagógico, Escuela de Deportes, Tupambae y Casa Joven nucleando a mas de 350 niños y adolescentes, que conjuntamente con el Proyecto de Acompañamiento Educativo Laboral que integra a mas de 500 jóvenes mayores de 18 años, conforman el universo de acciones y estrategias educativas, laborales y sociales llevadas adelante por nuestra organización con el objetivo de transformar la vida, en una oportunidad.

Para cumplir con dicho objetivo se integran además a la propuesta institucional múltiples talleres de formación en oficios que nucleados en el Centro de Capacitación intentan brindar una formación a adolescentes y jóvenes vinculante y necesaria para su integración al mercado de trabajo local.

Toda la formación de niños y jóvenes es llevada adelante por una comunidad educativa pastoral preparada para el trabajo en contextos de alta vulnerabilidad social. El conocimiento de la realidad abordada y el compromiso establecido con los procesos de cambio, nos permiten resignificar situaciones de vida con practicas educativas innovadoras que fortalecen la identidad personal de nuestros jóvenes y de su comunidad.s en el Centro de Capacitación intentan brindar una formación a adolescentes y jóvenes vinculante y necesaria para su integración al mercado de trabajo local. Toda la formación de niños y jóvenes es llevada adelante por una comunidad educativa pastoral preparada para el trabajo en contextos de alta vulnerabilidad social. El conocimiento de la realidad abordada y el compromiso establecido con los procesos de cambio, nos permiten resignificar situaciones de vida con practicas educativas innovadoras que fortalecen la identidad personal de nuestros jóvenes y de su comunidad.


Proyectos de inserción social y educativa actualmente en ejecución (+)

 

 

NOMBRE DEL PROYECTO

 

 

POBLACIÓN OBJETIVO  ATENDIDA

 

BREVE DESCRIPCIÓN

 

FINANCIAMIENTO

Escuela de oficios Don Bosco

240 muchach@s de entre 13 y 18 años

Formación personal y capacitación en oficios (carpintería, corte y confección, electricidad, gastronomía)

INAU

Apoyo Pedagógico

50 escolares menores de 13 años

Apoyo personal y familiar a efectos de construcción identitaria procurando que el niñ@ no haga abandono de la escuela

INAU

Casa joven

50 adolescentes de ambos sexos menores de 18 años

Espacio para la convivencia, la conformación de identidades,  la inclusión social en otros espacios (escuela, liceos, UTU.)

INAU

Oratorio Festivo

120 niñ@s de 8 a 14 años

Propuesta recreativo formativa

Comunidad Salesiana

Centro Juvenil

50  jóvenes de ambos sexos de entre 15 y 20 años

Grupos de asociación libre con objetivos de nucleamiento y desarrollo

Comunidad Salesiana

Proyecto de Tupambae

50 adolescentes de entre 15 y 17 años

Espacio de formación a través del uso del trabajo como herramienta educativa comprendiendo cursos complementarios de capacitación en oficios

INAU

Proyectos de acompañamiento  Educativo laborales

500 jóvenes de ambos sexos de entre 18 y 26 años

En el marco de formación personal a través de experiencias laborales se desarrollan trabajos grupales, y capacitación en oficios

IMM – Ministerio de Deporte, AEBU, Cooperativa Bancaria  y empresas particulares

Centro de Capacitación

Dirigido a toda la población de ambos sexos integrada al proyecto de acompañamiento educativo laboral

Espacio cuyo principal objetivo es la adquisición de competencias específicas y el afianzamiento de competencias básicas que permita a l@s jóvenes contar con mayores elementos a la hora de insertarse y mantenerse en el mercado laboral

Quienes financian los diferentes proyectos, existiendo experiencias de autofinanciamiento a través de aportes propios y producción.

 

Escuela de Deportes

200 niños, adolescentes y jóvenes desde los 5 años.

Espacio de socialización y educación a partir del desarrollo de prácticas sistemáticas de educación física y deportes

A partir de colaboraciones, rifas, espectáculos y otros aportes.

Proyecto de Fortalecimiento Educativo

Fundación ABN

 

Niños Jóvenes 

y Educadores del Movimiento

Mejora de los aspectos educativos y formativos de los niños jóvenes y educadores de la organización

Fundación ABN


Propuesta pedagógica (+)

La propuesta pedagógica salesiana propone al niño-joven como centro de todo el proceso educativo y al ambiente comunitario y familiar como un factor fundamental de transformación y cambio.

El estilo de abordaje socio educativo institucional intenta, en el trabajo sobre un contexto de alta vulnerabilidad social, captar la integralidad de aspectos que conforman y condicionan su vida y en función de su complejidad y de la multicausalidad de las problemáticas sociales que los afectan y en las cuales sobreviven, dar respuesta a dichos problemas generando espacios de intercambio y crecimiento habilitantes para la modificación sustancial y paulatina de los mismos.

La clave de la intervención, para el Movimiento Tacurú, esta puesta en la centralidad de la relación pedagógica entre el joven, tal como es y el educador, el primero como protagonista de los cambios y el segundo como aquel que acompaña en profundidad los mismos.


Tres claves sustanciales para interpretar la misma….

Para la institución hay tres pilares básicos sobre los cuales se debe trabajar el acompañamiento del joven: “la razón, la religión y el amor”. Estos tres recursos internos de la persona, estimulados y desarrollados, garantizan el buen resultado de la experiencia educativa además de brindar elementos estructurantes para afrontar la vida”. Trabajar sobre la razón implica acompañar el camino de las motivaciones, de las razones, del conocimiento de la realidad, de su comprensión y critica constructiva. Ayudar a discernir con equilibrio, estimular la responsabilidad, valorar las posibilidades del joven al proponer y exigir el cambio.
Acompañar la dimensión religiosa lleva consigo creer en la fuerza generativa y educativa del anuncio de los valores del evangelio. En tanto que ambas deben necesariamente confluir en el Amor, es decir que el joven se sienta querido. Es necesario que este recupere la confianza en si mismo y en los que lo rodean, encuentre un apoyo para su esfuerzo de organizarse y defender sus derechos, superando las condiciones actuales de su vida.


Una opción de trabajo educativo que incluye la dimensión de género

Vale tener presente, en relación a la población con la cual trabaja el Movimiento Tacuru, que la mujer en el barrio de inserción en el cual trabajamos, tiene menos oportunidades de acceder a lugares de socialización y puestos de trabajo, siendo el ámbito del hogar su único espacio de legitimación.

Esto determina que la mayor parte de las veces quede relegada a las tareas domesticas y de crianza de los hijos, condicionando en ausencia de la figura paterna, la sostenibilidad del proyecto de vida familiar.

Para nuestra organización, la participación de hombres y mujeres en condiciones de equidad dentro de nuestros proyectos, busca la oportunidad de generar cambios en las estructuras sociales con rasgos machistas, rompiendo “mitos” que colaboran en el mantenimiento de la mujer ya excluida socialmente, en una segunda exclusión por su condición de mujer.

Las tareas que se realizan son comunes a hombres y mujeres enriqueciendo las posibilidades de ambos, dentro de la experiencia tanto de formación como de trabajo. Los aportes mejoran sustancialmente las oportunidades de integración social en términos que garantizan la igualdad de derechos entre los sexos.
La participación: criterio de construcción de la realidad

Participar es tomar parte, es estar presente con “voz”, en los procesos de empoderamiento y decisión sobre nuestra vida y la posible transformación de la realidad social que nos convoca.

La situación de pobreza genera condiciones materiales y simbólicas que discriminan a la mayor parte de la población atendida a vivir en situaciones de alta vulnerabilidad y desconocimiento de oportunidades. Por ello, las estrategias de nuestro proyecto buscan modificar las condiciones que perpetuan el mantenimiento del statu quo y con el, la exclusión sobre los procesos de cambio de nuestra sociedad.

Desde nuestro espacio impulsamos la participación conciente de niños adolescentes y jóvenes en los procesos del total de experiencias socio educativas desarrolladas, a fin de que, desde este ámbito, vayan construyendo y ejercitando herramientas que puedan multiplicar luego en el ámbito de su familia o comunidad.

Es así que, existen espacios especialmente construidos donde se involucra al joven en la propia construcción de su realidad tales como: la coordinación y supervisión de los grupos de trabajo, la participación en espacios de análisis y búsqueda de soluciones a problemas de la gestión laboral, educativa e institucional, la organización y desarrollo de eventos u otras actividades asociativas o recreativas, entre otras.

Por ultimo es importante mencionar que dentro del proceso impulsado destacamos la prioridad que para nosotros tiene el desarrollo y promoción de los jóvenes en términos de poder ocupar nuevos roles que le permitan el ejercicio responsable de una labor educativo formativa hacia sus propios pares, pudiendo trascender dicho crecimiento al ámbito de su vida personal y social.

Los jóvenes y la estructura de poder

Nuestra tarea educativa supone la promoción de aspectos habilitantes del joven relacionados a la capacidad de gestionar sobre su realidad acciones tendientes a modificarla. Dentro del mismo, la opción de que los propios jóvenes ocupen espacios de liderazgo y poder en la estructura jerárquica institucional es clave para la transformación de un contexto donde se estructura un tipo de vinculo social que lo excluye de los espacios de protagonismo y defensa de sus derechos.

El hecho de su participación en espacios de resolución y toma de decisiones permite un ejercicio sistemático de análisis de la realidad laboral y social suya y de sus pares asumiendo un rol de animacion de procesos educativos grupales y personales, comprometiéndolo con los objetivos organizacionales orientados a la búsqueda de la igualdad y justicia social.

La experiencia nos indica que el camino realizado es el mas eficaz a la hora de multiplicar un modelo educativo que reivindica las posibilidades del mismo como un actor trascendente en los procesos de transformacion de la cultura local y hegemonica.

 


Características de la zona de inserción de nuestro proyecto (+)

 

El área geográfica dentro de la cual desarrolla, hace 28 años, su actividad el Movimiento Tacurú y sobre la cual impactan sus propuestas educativas (fundamentalmente barrios Casavalle y Lavalleja según nomenclator de la IMM), se caracteriza por presentar uno de los niveles más altos de Necesidades Básicas Insatisfechas de la capital del país. Esto significa que trabajamos directamente en una de las zonas más empobrecidas de la ciudad, desde donde llegan jóvenes y familias con situaciones de pobreza crítica hasta extrema, caracterizadas por el escaso o nulo acceso a bienes y recursos sociales básicos como: el trabajo, la educación, la salud, la vivienda, la alimentación u otros servicios o productos necesarios a la vida de su gente.

Según información del ultimo censo INE 2004 la población de nuestra zona de inserción alcanza para dicho registro un crecimiento significativo que pasa para la zona del barrio Casavalle de 28937 a 36450 con un porcentaje de variación intercensal del 26 % (uno de los registros de crecimiento mas altos para la ciudad de Montevideo). Observada dicha situación de acuerdo a cada CCZ obtenemos como resultado que para el CCZ 11 la variación poblacional pasa de 86467 habitantes para el año 1996 a 90675 habitantes para el año 2004 registrando una variación intercensal de 4.9% en tanto que si miramos los resultados para el CCZ 13 encontramos que se ha producido para igual periodo una disminución poblacional de 3.9% pasando de 86434 habitantes a 83041.

Al observar la distribución por edad en nuestra zona observamos que los registros indican que se mantiene la estructura por edades predominantemente joven en relación al resto de la población del departamento. Continúa registrándose un porcentaje de niños importante en relación al resto de la población local en tanto que para las edades adolescentes y jóvenes se mantiene un porcentaje significativamente superior al de sus pares del resto de la ciudad. Esta información permite suponer la consolidación de la ruptura para esta zona del modelo de comportamiento demográfico tradicional de nuestro país.

Si bien se registra para este ultimo periodo de tiempo la disminución de la situación de pobreza de muchos uruguayos con el mejoramiento de condiciones materiales y simbólicas de existencia, sigue siendo importante tener en cuenta que la misma se concentra en zonas periféricas de la ciudad de Montevideo, donde la presencia de niños “infantilización del fenómeno” y mujeres “feminización del mismo”, es una característica destacable de dicha vulneración.

Los datos obtenidos tanto por el Censo de población del año 2004 como por la Encuesta Continua de Hogares siguen siendo significativos a la hora de pensar en los recursos necesarios para el fortalecimiento del crecimiento de niños jóvenes, adolescentes, mujeres así como también de su inclusión social en las oportunidades brindadas desde diferentes ámbitos de nuestra sociedad.

La zona no cuenta con recursos comunitarios o equipamiento suficiente para atender necesidades importantes de la población del lugar como la educativa sanitaria, recreativa en el lugar. Tampoco presenta suficientes espacios para el desarrollo de actividades físicas.

Una de las características más observables de la realidad de esta población en su relación con el trabajo esta dado por ocupaciones laborales ligadas predominantemente al informalismo y la desprotección legal que asciende a 47,9% de los que trabajan. En términos generales los jóvenes en esta zona de forma mayoritaria ni estudian ni trabajan por múltiples opciones que luego profundizaremos, presentando actualmente según el ultimo informe de empleo de INE una relación para el periodo jul - set 2009

Menores de 25 años de 38,6% empleados
Mayores de 25 años 64,5% de empelados

Otro aspecto destacable del escenario de pobreza en el cual trabajamos es la natalidad infantil- maternidad adolescente que adquiere características destacables ya que el 9,4% de las madres del lugar son mujeres menores de 17 años.

Desde lo subjetivo los jóvenes refieren, al valorar el aspecto material de sus condiciones de vida: vivienda, medio ambiente, etc., vivencias de desprotección y precariedad, así como también, el sentimiento de “aquí no hay lugar” y con ello el miedo de una inminente expulsión. Aunque encontramos una gran heterogeneidad de situaciones, lo mas general nos indica que viven en condiciones que no presentan factores aseguradores que garanticen el desarrollo adecuado de su existencia.

En este contexto de carencialidad la familia vive graves problemas en su encuadre no pudiendo sostener por los múltiples problemas que la atraviesan los requerimientos históricos de funcionamiento asignados socialmente. En general se caracterizan por ser ampliadas, con figuras parentales rotativas que no cubren adecuadamente las funciones internas requeridas por sus miembros, en roles con diferente nivel de permanencia y aportación, creando todo tipo de problemas entre sus miembros: parentalizacion de los miembros, desdibujamiento de los roles, conflictos comunicacionales importantes, aparición de síntomas relacionados a problemas de comportamiento sicosociales, de adaptación y otros.

A esta realidad familiar se suma una realidad relacional para la zona donde se expresan con importancia los fenómenos de violencia en sus diferentes expresiones. Respecto a la situación de violencia podemos decir que la misma se presenta como una característica natural en este espacio, siendo padecida sobre todo por las mujeres y los niños, sometidos en relación de dependencia por motivos económicos como emocionales a la figura parental masculina.

La mujer, mujer pareja, mujer madre, al ser el único referente afectivo significativo en la vida de sus hijos que permanece constante durante todo su crecimiento, es quien determina por ausencia de oportunidades, la continuidad del circulo de pobreza en el que ha crecido, consolidando un escenario en el que es necesario introducir herramientas favorables para el cambio de sus condiciones de vida.

Como institución, comprometida con la transformación de esta realidad, trabajamos intentando modificar hace mas de 28 años, en el proceso de crecimiento de los jóvenes, los impactos de la exclusión material y humana así como también, el sufrimiento que genera la vivencia y perpetuación de la misma. Desde éste contexto con una perspectiva que respeta su identidad y las características de la etapa de vida que transitan potenciamos el protagonismo de estos jóvenes y su compromiso en la transformación de su historia y la de su medio.


Límites de la zona de inserción de nuestro proyecto (+)

 

Nuestra organización se encuentra ubicada en la periferia de la ciudad de Montevideo trabajando desde hace 28 años en esta zona. La delimitación geográfica para la intervención educativa y social de nuestro Proyecto global está limitada por los arroyos Casavalle y Miguelete como accidentes naturales, y por las calles Bvar. Batlle y Ordóñez, Gral. Flores, Av. Aparicio Saravia, Av. San Martín, Cno. Mendoza hasta Av. De las Instrucciones.

Trabaja con niños y jóvenes de múltiples asentamientos locales y a su vez de las siguientes comunidades barriales: Marconi, Plácido Ellauri, 40 Semanas-Jardines de Behering, Lavalleja Norte, Unidad Misiones /Los Palomares, Unidad Casavalle, San Vicente, 25 de Agosto, barrio Municipal, Comunidad Padre Cacho, Cerrito, Sayago al sur, entre otros. Barrios de la ciudad de Montevideo muy comprometidos, por la pobreza y la carencia material, en sus condiciones de vida.


Historia de nuestra Organización (+)

 

Se puede considerar como población objetivo, en la teoría y practica pedagógica de Don Bosco, a la “juventud pobre, abandonada y en peligro” sobre el sustento de que para ayudar a los mismos hay que conocerlos y comprenderlos.

El principio supremo del sistema preventivo , nombre que asigna a su base teórica, sostiene que el joven debe sentirse querido, planteando como modalidad fundamental en la tarea que se realiza, la presencia educativa y cotidiana entre los jóvenes, con las siguientes características: una presencia que es física (comunión en su vida y sus intereses), fraterna (no autoritaria), activa (rica en iniciativas pero sin sustituir la responsabilidad del joven), alentadora (despertando la creatividad) y testimonial (transparencia en el manejo de los valores por parte de los educadores).

Este sistema Educativo fue trasladado a los mas diversos países, siendo valorado como eficaz para todo tipo de jóvenes pero “muy especialmente allí donde no hay casi soporte del entorno familiar”.

Los Orígenes

Tacurú comenzó su historia en el año 1981. La idea surgió en la casa del Noviciado Salesiano donde se formaban en ese momento 18 seminaristas y cuyo director era el Padre Amílcar Visentini. Fue en ese año que a nivel de los jóvenes novicios surge un proyecto de cara a la realidad de los niños que trabajaban en las calles de la ciudad de Montevideo.

Desde hacia tiempo se hablaba de la realidad de los niños y jóvenes que andaban por la calle vendiendo caramelos, trabajando como lustrabotas, canillitas o andando en carritos. Se preguntaban si estos no eran los sucesores de los albañiles, deshollinadores, que leían en la vida de Don Bosco, aquellos que habían sido sus primeros destinatarios además de cuestionar ¿aué estaban haciendo los salesianos por esos chicos?.

Luego de algunos encuentros, fueron clarificando la propuesta a medida que iban contactándose con los gurises. ¿Cómo hacían esto? “teníamos poco tiempo, solo los miércoles de tarde. Entonces nos íbamos a lugares estratégicos: la salida del estadio si había partido de futbol, la Onda, el Paso Molino, donde en un kiosco se vendían caramelos fraccionados en bolsitas para los carameleros, entre otros. Nos arrimábamos a los gurises, charlábamos con ellos, les hablábamos de un campamento, nos presentábamos como podíamos, les dábamos una estampita de María Auxiliadora y les pedíamos la dirección. Las respuestas eran diversas pero, en general, positivas.

Una opción

Luego de transitar por varios barrios y lugares itinerantes: Millán, buceo, Sayago, en 1985 se inicia la búsqueda de un terreno. La opción era difícil porque o se conseguía en Sayago para que pudieran seguir viniendo gurises de diversos barrios o se optaba por conseguirlo cerca de un barrio, que seria sobre Aparicio Saravia, sabiendo que los otros tarde o temprano dejarían de venir. Se evaluaron mucho, las diversas posibilidades y finalmente se opto por conseguir un terreno cerca de Aparicio Saravia. Después de varias búsquedas y propuestas se consiguió un terreno sobre la calle Poncini. Eran dos padrones, uno pudo comprarse y el otro fue cedido en comodato precario por la familia Stratta por diez años. Teníamos un terreno grande con posibilidad de ampliación pero sin nada construido, mientras tanto durante 1986 continuamos trabajando en Sayago.

Durante ese año se explicita el objetivo de La Casa Tacuru: “el lugar donde se llega a compartir el mate, las alegrías y las penas”. Iniciándose allí una tarea social y educativa que hasta el día de hoy lleva mas de 28 años.

El nacimiento de la organización

En el año 1989 se firma el primer convenio con el Iname, actual INAU institucionalizando el apoyo pedagógico como proyecto de apoyo para niños escolares con dificultades de aprendizaje y bajo rendimiento escolar. además de que en el mismo año el Movimiento Tacuru se hace cargo de la Escuela de Oficios Banneux que pasa a llamarse Escuela de Oficios Don Bosco.

Ambos proyectos se implementaron a partir del trabajo con equipos técnicos donde debieron desarrollarse además, actividades administrativas y el acompañamiento de procesos educativos y pastorales. Se distribuyeron responsabilidades naciendo así la organización formal del Proyecto.

En el año 1992 se firma el primer Convenio con la Intendencia Municipal de Montevideo donde se implementa el proyecto de acompañamiento educativo laboral que tiene como base educar haciendo uso del trabajo como herramienta de cambio. Con el convenio de limpieza de locales de bibliotecas, se inicia la participación de mujeres en el Movimiento Tacuru.

Este Proyecto con el tiempo se generalizo, abarcando a otras instituciones estatales (ANTEL, UTE, Correo Nacional, Universidad de la Republica, CODICEN entre otros, y privadas (AEBU, CONAPAC) de forma que el total de jóvenes beneficiarios dentro de el mismo supera las 500 personas al día de hoy.

La gestión institucional debió acompañar el crecimiento complejizando su dinámica e instalándose en la vida cotidiana de la organización un desafío permanente: integrar en un proceso único realizado por el joven el aspecto laboral articulado con el educativo.

A partir de la nueva realidad las múltiples acciones de la organización se modifican y el imaginario barrial sobre Tacuru es visualizado como un medio para conseguir empleo generándonos nuevas interrogantes vinculadas a la situación de la inclusión posterior del joven en el mundo del trabajo.

Es allí que se promueven nuevos proyectos que atiendan las condiciones de vida y educativas de los adolescentes con edades previas a los 18 años instalándose dentro de nuestra organización las propuestas existentes y otras nuevas con otro significado y permanencia.