Convenios educativos laborales
 
Los proyectos educativos laborales buscan lograr, a partir del acompañamiento socioeducativo, que los jóvenes fortalezcan aspectos de su identidad y desarrollen capacidades necesarias para la vida Se intenta que el joven descubra e integre herramientas teórico prácticas que le permitan desarrollar un proceso de aprendizaje constante.

El proyecto está destinado a jóvenes entre 18 y 25 años. La propuesta posiciona al trabajo como una herramienta educativa de manera que los jóvenes puedan desarrollar hábitos, habilidades y actitudes que le permitan desempeñarse adecuadamente frente a sí mismo, y a las situaciones cotidianas que se le presenten. También que le posibiliten la búsqueda de inserción en el mercado de trabajo y la permanencia en él.

Cada proyecto está animado por una Unidad Educativa la cual esta integrada por un Técnico Referente (Trabajador Social o Psicólogo), Coordinador General, y Coordinadores Operativos. Este equipo acompaña a los jóvenes en su experiencia y vela para que esta se sostenga. 

Bajo la dimensión educativa e integral la propuesta consta de dos aspectos: el Operativo y el Centro de Capacitación; este último se basa en dos instancias: el Espacio Grupal y un Taller de Oficio.

En el aspecto operativo de la propuesta, si bien hay que desarrollar una tarea concreta y específica (por ejemplo barrido de calles, veredas, construcción, limpieza de determinadas instituciones), la consigna es fuertemente educativa, además de sacar el trabajo adelante, se intenta que los chiquilines desarrollen hábitos de trabajo, se relacionen adecuadamente con los coordinadores y compañeros, se desenvuelvan adecuadamente frente a las situaciones que se le presenten.

En tanto al Centro de Capacitación, lo determinan: el espacio grupal, que son encuentros semanales de 3 horas. Se aborda el proceso grupal apostando a su conformación e integración; comprensión y participación en la toma de decisiones, discusión y solución de conflictos. Se planifica las unidades temáticas a desarrollarse en el año así como la dimensión recreativa: salidas a cenar, al cine, teatro, convivencias, campamentos. 

La organización del grupo y su puesta en movimiento incluye varios recursos a adquirir: conciencia social, sentimientos de pertenencia, cultura organizativa y capacidad de gestión, creatividad, capacidad de apoyarse mutuamente, dedicación y compromiso ante las tareas, que enriquecen el proceso de socialización a realizar y el proyecto de vida personal del joven. 

La Capacitación en Oficios se estructura como un proceso de formación sistemático, de tres horas semanales y organizado a corto plazo, adecuado a la demanda del mercado de empleo (diseñando cursos pertinentes) pero también adecuado a las expectativas, motivaciones y necesidades de los jóvenes (diseñando cursos relevantes para ellos). 

Hay una diversidad de talleres: panadería, cocina, artesanía, construcción, electricidad, informática, recreación; los jóvenes deben elegir uno de ellos. 

Existe un espacio de alfabetización donde los y las jóvenes que no hayan terminado primaria, tienen la posibilidad de hacerlo. Una maestra los acompaña y prepara para rendir un examen que acredita la culminación de la escuela primaria.

Los convenios educativos laborales que se están desarrollando actualmente son: Barrido de Calles, en las zonas comprendidas por los comunales 5, 11, 13, 15 y 16. Limpieza y Barrido de Ferias. Limpieza de Centros Comunales y Bibliotecas. Limpieza en Instituciones privadas. Construcción de viviendas y reacondicionamiento de Plazas de Deportes. 

Programa Barrido Otoñal

Dentro del plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos como marco y de la mano de la Comisión de Equidad de Género, surge entonces un desafío que hoy se consolida en Programa Barrido Otoñal.

Son sus objetivos promover el desarrollo de las condiciones personales y sociales de las mujeres, para ampliar sus oportunidades de generar ingresos propios y así mejorar sus condiciones de vida, como premisa necesaria para el ejercicio pleno de sus derechos.

Dirigido a una población de mujeres en situación de pobreza, jefas de hogar con niños menores a cargo, se constituye como una experiencia sociolaboral de carácter transitorio. 
Es una propuesta exigente que requiere el compromiso de las beneficiarias no solo en el cumplimiento de la tarea específica de barrido, sino en la participación activa en la propuesta educativa, realizada fuera del horario de trabajo.

Antes del egreso los jóvenes que hayan culminado la experiencia de manera favorable tienen la posibilidad de integrarse al espacio de oficina de intermediación laboral, donde pueden desde allí encontrar respuestas posibles a su inserción futura en el mercado de trabajo.

 

 

 

 

Jóvenes

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