“El que quiere ser amado debe demostrar que ama. Jesucristo se hizo
pequeño con los pequeños y cargó con nuestras enfermedades. ¡He aquí el
maestro de la familiaridad! El maestro al cual solo se ve en la cátedra es
maestro y nada más; pero, si participa del recreo de los jóvenes se
convierte en un hermano.”
Don Bosco, Roma 1884.
Todo comenzó con la inquietud de algunos seminaristas, quienes venían
charlando y conociendo niños que trabajaban como carameleros en los ómnibus,
o como canillitas o lustrabotas. Esta inquietud cristalizó en la necesidad
de generar una tarde de juegos, un campamento, visitar las familias, una
publicación, hasta la instalación del Oratorio Festivo de los Tacurú en el
Buceo, en Sayago y luego en Aparicio Saravia; el sueño de Don Bosco se re
significaba en su opción por los jóvenes más desprotegidos .
Desde 1981 el Oratorio Festivo como espacio de encuentro y recreación ha
formado parte importante de la vida del Movimiento Tacurú…
¿Qué proponemos con el Oratorio?
El oratorio busca ser un espacio donde a través del juego y del encuentro
con otros, los niños y niñas aprenden valores que hacen a su crecimiento
como seres humanos. Con gestos sencillos fomentamos el respeto, la
tolerancia y la solidaridad, por nombrar algunos de los valores más
importantes.
Favorecemos el encuentro fraterno, tratando de transmitir una forma sensible
y no violenta de relacionarse con otros. Al compartir nuestras vidas
encontramos hermanos y hermanas dispuestos a construir sueños y
posibilidades para todos y todas.
Reímos, jugamos, corremos… impulsados por el amor y la esperanza
que nos da el crecer juntos y conscientes que estamos haciendo
realidad el sueño de Dios y de Don Bosco para todos nosotros…
En estos 30 años el Oratorio ha adoptado distintas modalidades…
Hasta el 2009 funcionaba en Tacurú el Oratorio Miguel Magone surgido de la
fusión de dos Oratorios emblemáticos de la zona en el año 2004. El Oratorio
San Andrés de los Barrios Lavalleja y Cuarenta Semanas y el Oratorio Tacurú
que se hacía en Casa Tacurú y trabajaba con los Barrios La senda, Borro,
Casavalle, Padre Cacho y Marconi.
Hasta el año pasado se realizaba la tarea con todos estos barrios y la
actividad se desarrollaba en Casa Tacurú. Según estimamos por las listas que
llevamos, a lo largo de todo el año alrededor de 300 niños y niñas pasaron
por esta experiencia.
La participación de jóvenes vinculados al movimiento como animadores es sin
duda una distinción de este oratorio y una de sus mayores potencialidades.
A inicios del año 2010 surge la necesidad de desarrollar una mayor presencia
del Movimiento Tacurú en los barrios donde viven los niños, niñas y jóvenes
que participan del Movimiento, visualizamos al Oratorio como una de las
propuestas de Tacurú que podrían insertarse en algunos de los barrios. A
través de esta mayor presencia pueden generarse espacios de encuentro y
diálogo con los vecinos y vecinas más allá de la relación laboral o de algún
proyecto específico, además de una mayor interacción y coordinación con
otras organizaciones y/o instituciones que estén desarrollando actividades
en el mismo territorio.
Estar en el barrio con los gurises y con los animadores, en síntesis con el
Oratorio, es para nosotros algo nuevo y a su vez desafiante. Creemos que
esto es el inicio de una etapa muy linda para todos los que de una manera u
otra estamos vinculados al Oratorio y también para todo el Movimiento
Tacurú…