Tacurú comenzó su historia en el año 1981. La idea surgió en la casa del Noviciado Salesiano donde se formaban en ese momento 18 seminaristas y cuyo director era el Padre Amílcar Visentini. Fue en ese año que a nivel de los jóvenes novicios surge un proyecto de cara a la realidad de los niños que trabajaban en las calles de la ciudad de Montevideo.
 
Desde hacia tiempo se hablaba de la realidad de los niños y jóvenes que andaban por la calle vendiendo caramelos, trabajando como lustrabotas, canillitas o andando en carritos. Se preguntaban si estos no eran los sucesores de los albañiles, deshollinadores, que leían en la vida de Don Bosco, aquellos que habían sido sus primeros destinatarios además de cuestionar ¿aué estaban haciendo los salesianos por esos chicos?.
 
Luego de algunos encuentros, fueron clarificando la propuesta a medida que iban contactándose con los gurises. ¿Cómo hacían esto? “teníamos poco tiempo, solo los miércoles de tarde. Entonces nos íbamos a lugares estratégicos: la salida del estadio si había partido de futbol, la Onda, el Paso Molino, donde en un kiosco se vendían caramelos fraccionados en bolsitas para los carameleros, entre otros. Nos arrimábamos a los gurises, charlábamos con ellos, les hablábamos de un campamento, nos presentábamos como podíamos, les dábamos una estampita de María Auxiliadora y les pedíamos la dirección. Las respuestas eran diversas pero, en general, positivas.
 
Una opción
 
Luego de transitar por varios barrios y lugares itinerantes: Millán, buceo, Sayago, en 1985 se inicia la búsqueda de un terreno. La opción era difícil porque o se conseguía en Sayago para que pudieran seguir viniendo gurises de diversos barrios o se optaba por conseguirlo cerca de un barrio, que seria sobre Aparicio Saravia, sabiendo que los otros tarde o temprano dejarían de venir. Se evaluaron mucho, las diversas posibilidades y finalmente se opto por conseguir un terreno cerca de Aparicio Saravia. Después de varias búsquedas y propuestas se consiguió un terreno sobre la calle Poncini. Eran dos padrones, uno pudo comprarse y el otro fue cedido en comodato precario por la familia Stratta por diez años. Teníamos un terreno grande con posibilidad de ampliación pero sin nada construido, mientras tanto durante 1986 continuamos trabajando en Sayago.
 
Durante ese año se explicita el objetivo de La Casa Tacuru: “el lugar donde se llega a compartir el mate, las alegrías y las penas”. Iniciándose allí una tarea social y educativa que hasta el día de hoy lleva mas de 28 años.
 
El nacimiento de la organización
 
En el año 1989 se firma el primer convenio con el Iname, actual INAU institucionalizando el apoyo pedagógico como proyecto de apoyo para niños escolares con dificultades de aprendizaje y bajo rendimiento escolar. además de que en el mismo año el Movimiento Tacuru se hace cargo de la Escuela de Oficios Banneux que pasa a llamarse Escuela de Oficios Don Bosco.
 
Ambos proyectos se implementaron a partir del trabajo con equipos técnicos donde debieron desarrollarse además, actividades administrativas y el acompañamiento de procesos educativos y pastorales. Se distribuyeron responsabilidades naciendo así la organización formal del Proyecto.
 
En el año 1992 se firma el primer Convenio con la Intendencia Municipal de Montevideo donde se implementa el proyecto de acompañamiento educativo laboral que tiene como base educar haciendo uso del trabajo como herramienta de cambio. Con el convenio de limpieza de locales de bibliotecas, se inicia la participación de mujeres en el Movimiento Tacuru.
 
Este Proyecto con el tiempo se generalizo, abarcando a otras instituciones estatales (ANTEL, UTE, Correo Nacional, Universidad de la Republica, CODICEN entre otros, y privadas (AEBU, CONAPAC) de forma que el total de jóvenes beneficiarios dentro de el mismo supera las 500 personas al día de hoy.
 
La gestión institucional debió acompañar el crecimiento complejizando su dinámica e instalándose en la vida cotidiana de la organización un desafío permanente: integrar en un proceso único realizado por el joven el aspecto laboral articulado con el educativo.
 
A partir de la nueva realidad las múltiples acciones de la organización se modifican y el imaginario barrial sobre Tacuru es visualizado como un medio para conseguir empleo generándonos nuevas interrogantes vinculadas a la situación de la inclusión posterior del joven en el mundo del trabajo.
 
Es allí que se promueven nuevos proyectos que atiendan las condiciones de vida y educativas de los adolescentes con edades previas a los 18 años instalándose dentro de nuestra organización las propuestas existentes y otras nuevas con otro significado y permanencia.

 

 

 

 

Nuestro origen

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